miércoles, 28 de octubre de 2009


En un pueblo costero de donde solo una brujilla sabe... (leer los comentarios)

3 comentarios:

  1. Erase una vez, un super taxista de un pueblo gallego, guapo, alto y apuesto que se dedicaba a ayudar viejecitas con la compra y transportar pequeñas dulcinelas desprotegidas

    ResponderEliminar
  2. Ese taxista, sufría mal de amores porque pensaba que nadie lo quería y se encerraba en su mundo. Pensaba que las jóvenes dulcinelas eran mucho más que él y se sentía inferior. Cada vez que le llamaban guapo, pensaba que se lo decían por piedad.

    ResponderEliminar
  3. Estaba tan triste el taxista, que cuanto más triste se ponía, más embellecía.

    ResponderEliminar