Erase una vez, un super taxista de un pueblo gallego, guapo, alto y apuesto que se dedicaba a ayudar viejecitas con la compra y transportar pequeñas dulcinelas desprotegidas
Ese taxista, sufría mal de amores porque pensaba que nadie lo quería y se encerraba en su mundo. Pensaba que las jóvenes dulcinelas eran mucho más que él y se sentía inferior. Cada vez que le llamaban guapo, pensaba que se lo decían por piedad.
Erase una vez, un super taxista de un pueblo gallego, guapo, alto y apuesto que se dedicaba a ayudar viejecitas con la compra y transportar pequeñas dulcinelas desprotegidas
ResponderEliminarEse taxista, sufría mal de amores porque pensaba que nadie lo quería y se encerraba en su mundo. Pensaba que las jóvenes dulcinelas eran mucho más que él y se sentía inferior. Cada vez que le llamaban guapo, pensaba que se lo decían por piedad.
ResponderEliminarEstaba tan triste el taxista, que cuanto más triste se ponía, más embellecía.
ResponderEliminar